Ecología, animales, lugares,…

      Fecha:2021/01/13

VOCES  QUE NO SE OYEN

(Segunda parte de cuatro)

Por Pilar Jalón y Mariano Fuentes. Socios núm. 145

GORRIONES 

Otra especie que sin culpa alguna ha iniciado la cuesta abajo y poco importa el que este pequeño pájaro nos venga acompañando a los humanos desde hace unos 10.000 años pues, cuando nuestros antecesores abandonaron las cuevas y establecieron los primeros poblados cultivando principalmente gramíneas, llegaron los gorriones como “vecinos” y se estableció desde entonces una interrelación que hoy, pasados unos siglos está en peligro cierto. Y los humanos no somos ajenos a ello y al igual que contribuimos, a lo largo de los años, a su expansión en la Tierra ahora, en el siglo XXI, somos los principales culpables de su previsible desaparición. La nueva agricultura con eliminación de perdidos, lindes y lugares de cría; el empleo de basura química en demasía; el cambio climático; la contaminación atmosférica y/o lumínica, especialmente grave en las grandes urbes; la malaria aviar,…., todo ello participa, sumándose, en que según un estudio de SEO BIRD LIFE la población de gorriones haya descendido de 2009 a 2019 en un 30%, unos 30 millones de ellos. Y hemos expuesto, para que ello ocurra, razones provocadas indirectamente por el hombre, pero no ha faltado ni falta, aún hoy, la intervención directa en su eliminación y un ejemplo de ello fue lo que ocurrió en China, allá por los años cincuenta del pasado siglo, en que el gobierno de Mao Zedong declaró a esta pequeña ave “enemiga del pueblo” por comerse el grano de las cosechas y pone en riesgo el objetivo de convertir al país en una gran potencia agrícola. Pensaron los grandes estrategas de la nueva China que con su cacería los silos se llenarían y así movilizaron, en pueblos y ciudades, a millones y millones de chinos, de todas las edades y género, para eliminar al que consideraban uno de los principales causantes de las hambrunas que periódicamente azotaban a China. Destrozaron lugares de cría y persiguieron a todo lo ancho y largo del país al ¡¡temible enemigo!! y los gorriones, después de siglos de convivencia pacífica, se encontraron con que sus vecinos bipedestres los habían convertido en “desechables” causando prácticamente su desaparición. Y así los sabios de la tierra de Confucio pensaron: Problema resuelto.

(Expuesto esto quizás pueda interesar a los lectores ver las imágenes de esas cacerías en la red: GORRIONES CHINA ELIMINACION)

Pero la dicha de los dirigentes y de los chinos de a pie, que confiaban en llenar el estómago con lo hecho, no duró mucho pues desaparecidos los gorriones llegaron plagas de insectos, principalmente langostas, que habían sido alimento principal de los pequeños gorriones, se expandieron sin control y las cosechas pagaron las consecuencias, se destruyeron durante varios años y la hambruna se expandió dando como resultado entre que entre 1959 y 1961 murieran de hambre más de 15 millones de chinos (Nota: algún estudio lo cifra en 30 millones).

Hoy no eliminamos a los gorriones con esas técnicas chinas, que fueron prohibidas con nuevas leyes que los protegieron, ni los tenemos como enemigos directos pero lo cierto es que los descendientes de aquellos primeros humanos agricultores somos los responsables directos de su grave situación actual y aunque nosotros no podremos a nivel individual arreglar el problema si podremos contribuir o al menos intentar paliar algo la situación, por ejemplo modesto, con instalación de comederos o simplemente utilizar el suelo de nuestros balcones, terrazas, jardines,.. para poner a su disposición trigo, arroz, agua,…., cualquier cosa que les haga más sencilla la vida y, si se dispone de sitio para ello, facilitarles el hacer sus nidos. Será imposible que solucionemos el problema, pero si atenuar sus consecuencias con lo que podamos, pues 10.000 años de convivencia nos deberían obligar a hacer lo que cada uno pueda y siempre algo es más que nada. Nosotros llevamos varios años poniéndoles “el desayuno” y nos es muy gratificante el verlos llegar a primera hora de la mañana, al poco de salir el sol, para empezar el día comiendo.
Y, después de poner la atención en nuestro pequeño vecino, nos iremos a las tierras del Norte, muy al Norte, para contar algo de las penurias de uno de los animales más “vistosos” del mundo y para los que tampoco corren buenos tiempos, pero esto será en la tercera entrega.

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      Fecha:2020/11/22

VOCES  QUE NO SE OYEN

(Primera parte de cuatro)

Por Pilar Jalón y Mariano Fuentes. Socios núm. 145

En el Rincón del Lector aparecen regularmente artículos que nos hablan de experiencias personales de caza, de libros de tema cinegético e incluso de lo mejor que podemos hacer a la hora de sentarnos a la mesa y disfrutar gastronómicamente, previo paso por ollas y sartenes, de nuestras piezas de caza, pero no solemos «tocar» temas que se refieran a la situación de otras especies que comparten con nosotros la Tierra.

Generalmente en esos temas los cazadores intervenimos poco, quizás porque nuestras voces no se oyen o quizás por despreocupación, y solo suelen ser tratados por «conservacionistas», gente que día sí y día también y con una meritoria labor aportan su granito de arena a que nuestro mundo no vaya a peor denunciando las miserias que le afectan. Sabemos que entre ellos, camuflados y con el Norte perdido, no faltan los «talibanes» animalistas y a los que los medios suelen dar publicidad en sus delirantes propuestas y esto, o algo similar, ocurre en nuestro «gremio», donde no faltan «escopeteros» que hablan desde el sentimiento personal y no de la realidad de los hechos, confundiendo las churras con las merinas y creen que en esto de la caza todo se reduce a darle gusto al gatillo y obviar el lance, sin tener en cuenta que ya se fueron aquellos tiempos en que quizás la abundancia de perdices, codornices, liebres, conejos, etc., podía justificar perchas hoy impensables, olvidando que antes y con relativa frecuencia  la necesidad de llenar con algo el puchero obligaba a muchos a practicar lo de » ave, conejo, liebre de paso pues cañazo».

Sabemos que algunos no compartirán nuestra opinión, pero como aquí, creemos, que lo que abundan son lectores a los que les gusta eso de andar por los campos con su perdiguero por delante pues entenderán de lo que hablamos y compartirán nuestra opinión de que no todo vale y, sin dejar de ser cazadores, compartiremos muchas cosas con la gente conservacionista sensata y entre ellas la preocupación por el futuro de nuestra Tierra, la de todos.

Dicho lo anterior contaremos algo del porqué de esa preocupación. Solo será una pequeña muestra y que alguno ya conocerá pero que refleja que el «poco pan» de hoy para algunas especies es muy posible que sea «el hambre de todos para mañana», incluidos los humanos y en un espacio de cazadores, mayormente con perdigueros, es casi obligatorio empezar con nuestras PERDICES.

PERDICES

Un ave emblemática en nuestra fauna, con puesto preferencial en el santoral de los cazadores, que han dado nombre a nuestros perros y que a día de hoy ya está en la lista de las aves en riesgo de desaparecer. Y nosotros, con nuestros perdigueros, tenemos cada vez más difícil, por infrecuente, eso de descolgar un bando de perdices en una ladera e ir tras ellas, de poder a poder, o poder ver a nuestro perdiguero «clavado» ante una cepa, en donde la patirroja ha buscado refugio. Lo que no hace mucho era normal ya ha empezado a ser solo una ausencia y a esa situación estimamos que han contribuido principalmente dos factores: el que en algunos lugares por donde andaban o volaban las perdices la basura química se ha soltado con poca o ninguna medida, primando los intereses económicos sobre otras cosas, y  en otros lugares la ganadería y la agricultura han cambiado y así el monte cerrado ha venido a llenar los lugares en los que el ganado, ovejas principalmente, pastaba y lo limpiaba y hoy ha sido sustituido por otras especies que hace años se las decía «contracaza»: jabalíes, zorros, tasugos, jinetas, etc., campando más de lo que sería aconsejable, con pocas o ninguna cortapisa, y con la perdiz  convertida en una de sus principales presas. En otros lugares, no de monte, de cultivo, la perdiz se ha visto afectada por el cambio en las tierras de labor: han desaparecido los linderos, se han modificado los cultivos, el riego se ha incrementado, herbicidas y pesticidas en abundancia, etc… Así que el campo no es ahora un lugar donde la perdiz vivía y con un poco de protección desarrollaba, año tras año, satisfactoriamente sus poblaciones. Esto es, creemos, la generalidad y quizás haya algunos que otros lugares, escasos, en que las patirrojas se muevan como en los ya viejos tiempos, pero eso es ya solo una singularidad y lo normal es observar que en muchos sitios nuestra perdiz es algo del pasado, como los candiles, y en otros pocos, con suerte y raramente, aún puede disfrutarse al ver a alguna que otra saltando, galleando.

Llevamos años, muchos años, saliendo por esos campos de Dios con nuestros perdigueros tras las perdices y lo que decimos es lo que vemos y padecemos y así en nuestro libro “Con los perdigueros…”  hablamos, como ejemplo, de que somos socios de un coto, allá por la raya de Guadalajara con Soria, donde los rebaños ya se fueron y además dejaron de aparecer, año tras año, los «carboneros»  que hacían carbón de leña y limpiaban la broza, el monte se cerró y, en cambio, aparecieron  en abundancia jabalíes, especie que era desconocida en aquellas tierras, o zorros, que antes eran controlados por «alimañeros» que recibían un óbolo de los dueños de gallineros, o tasugos  o jinetas o gatos monteses, etc. En aquellos montes donde no se sembraba, excepto algún que otro «rocho» con cereal, no faltaban las perdices que aún sin llegar a la abundancia de algunos lugares de Toledo, Ciudad Real,…, si permitían, a las buenas escopetas el hacer perchas de tres, cuatro o, si pintaban oros, media docena de perdices  pero eso fue cosa de un tiempo ya ido y hoy esas «perchas» son solo un recuerdo y visto lo que puede «dar» el campo se ha impuesto la sensatez poniendo normas y así  solo podemos cazar patirrojas cuatro días al año y con un cupo de ¡¡UNA!! perdiz por escopeta. Es lo que hay y pese a ello la población perdicera sigue en el filo de la navaja, con escaso presente y futuro incierto y no es un caso único pues por lo que sabemos en los pueblos del entorno ocurre igual. También en el libro escribimos de tres  amigos, buenas escopetas y con buenos perros, cazadores desde hace muchos años en un pueblo de La Mancha, con grandes extensiones de viñas, y donde lo habitual en una jornada de caza eran perchas de diez piezas, mayormente perdices, por cazador; pero eso también ya es historia y así en 2017, al finalizar la temporada, habían cazado un total de 9 perdices en 10 domingos cuando unos años antes esa percha la hacía uno solo de ellos en un par de días. Aquí la debacle perdicera no fue la contracaza, no, sino que el riego por goteo de los emparrados lleva más química de lo aconsejable para las perdices, que antes paliaban la sed de otra manera.

Puede haber otras causas distintas a la basura química o a los cambios en la ganadería y/o agricultura, pero por una causa o la otra o por la combinación de ellas creemos que son los pilares principales que nos han llevado a estos tiempos de escasez, mucha escasez. Y por si no fuera poco, a ello se suma que, a muchos, autodenominados cazadores, no les preocupa lo que ha ocurrido pues han encontrado un paliativo al desastre: las perdices de granja. ¡¡Muerto el rey pues viva el rey!!. Así lo creen o dicen creer pero eso solo es una falacia para encubrir  que un cazador, salvo excepciones razonables, no debería tenerlas como piezas de caza. No somos talibanes proteccionistas y entendemos que haya lugares, donde por una situación que los cazadores no pueden solucionar, recurran a las perdices de granja pero nos referimos preferentemente a perdices criadas con el menor contacto con el hombre, con amplios voladeros y soltadas en agosto-septiembre, con padres que han sido sacados del campo y luego, después de la cría, también son retornados al campo. Entendemos el recurrir a estas perdices, pero no, en absoluto, a unos pobres pájaros criados como gallinas y que, además, se sueltan en el mismo día en que luego se las va ejecutar, que no cazar. Nosotros las llamamos perdices de los seis euros y el ejemplo para nosotros bochornoso es ese remedio, llamado suelta, del tradicional ojeo y  en el que unos escopeteros se sitúan alrededor de un cerro  en cuya cima  dos o tres «orgánicos» sacan de unas jaulas a unos pájaros, les dan un molinete y las van soltando para que los escopeteros de abajo practiquen algo que ellos denominan cazar. Y aquí queremos entonar nuestro «mea culpa» pues hemos participado en dos «ejecuciones» de esas y aunque podríamos exponer para ello alguna razón, de más o menos peso, no nos queda más remedio que asumirlo y conocido lo que son esas «sueltas» reafirmarnos en lo que exponemos. Resumiendo, hay perdices, perdices de granja y «pájaros”. Expuesto todo esto y no estando ya lejos el día en que debamos dejar la escopeta no renunciamos, no, a, dentro de nuestras posibilidades, exponer la situación de la perdiz, contribuyendo a romper el silencio que cazadores, animalistas, medios de información y políticos practican habitualmente.

Lamentablemente abundan los bocachanclas patrios a los que se les llena la boca con muchas cosas pero, como ha ocurrido con nuestras razas caninas, a esos les trae sin cuidado la situación de las perdices y si aún queda alguna esperanza es porque en algunos lugares, unos pocos, hay cazadores que amparan a la perdiz y acuerdan y aplican medidas para que la patirroja, al igual que nuestros perdigueros, podencos, pachones, puedan seguir ocupando un lugar en nuestras tierras. Y desde aquí finalizamos con un especial recuerdo a los cazadores de Luzaga, por tierras de Sigüenza, que año tras año, al igual que nos gusta creer que ocurre en otros lugares de nuestra geografía, han aceptado a » reducir el pan hoy para tratar de que no llegue el hambre mañana”.

Y si lo de la perdiz no pinta bien hay otra especie, no de caza, pero si muy próxima a los humanos, a la que el futuro no le augura nada bueno: LOS GORRIONES, nuestros pequeños vecinos de los que hablaremos en nuestro próximo relato.

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      Fecha:2020/04/06

Las aves y otras especies

(grillos, perdices, cazadores..)

Por Pilar Jalón y Mariano Fuentes. Socios núm. 145

 ABRIL DE 2020

Escribimos en tiempos muy inquietantes en los que los humanos, como especie, nos vemos amenazados y ello nos sorprende, asusta y nos causa sufrimiento. Lamentablemente, en nuestro viejo planeta no somos los únicos que por él andamos, volamos o nadamos, hay otras especies, que comparten lugares con nosotros y están en la misma triste tesitura de sus males, o de la mayor parte de ellos, sin saber tampoco por qué y sin tener culpa alguna en ello. Se habla o escribe sobre ello pero se hace de modo limitado y discontinuo pues para algunos lo que afecta a otras especies no importa y en su soberbia e ignorancia creen y dicen que un animal o una planta menos no importan. Y a éstos lo que vamos a exponer ahora es posible que no les importe, pero a otros, a una mayoría, estamos seguros que les será de utilidad.

Son tiempos de solidarizarnos con familiares, amigos, vecinos,..,  y compartimos con ellos temores, penas y alegrías, no los dejamos solos, pero también creemos que debemos hablar de otras cosas y entre ellas de cosas de la naturaleza ya que de ésta depende nuestra supervivencia. Esperamos que nuestra información sea interesantes para aquellos que disfrutamos, en nuestros pueblos y ciudades, viendo a los gorriones y jilgueros no lejos de nuestras ventanas o mirando a los cielos para ver a las torcaces y grullas en sus periplos anuales o sorprendernos con el revolar del bando de perdices en nuestros paseos campestres y sin  olvidar a esos grillos que en las noches veraniegas nos adormecen o despiertan, según cada cual.

La información que exponemos nos llega  por lo que el Gobierno Alemán  cuenta: «Entre 1980 y 2019 han desaparecido 300 millones de parejas reproductoras de aves en Europa y eso implica una disminución del 57% y el informe también nos cuenta que una de sus principales fuentes de alimentación: los  ortópteros (grillos, saltamontes, etc.) han disminuido un 25% y si  a ello se le suma  lo que la Universidad de Exeter (Reino Unido) decía en un informe ya en 2014  pues vaya futuro que llega, bueno, mejor dicho, que ya tenemos aquí y ahora. El informe se basó en datos recibidos, desde casi toda Europa por miles de colaboradores, de 144 especies de 25 países europeos  y  ponía de manifiesto, documentándolo, que se habían perdido 421 millones de aves,  el 90% de aves comunes: gorriones, alondras, perdices, estorninos, etc., aunque había algo positivo pues  se había comprobado el aumento de otras especies: aguiluchos, laguneros, cuervos, buitres, alcaravanes, mirlos, herrerillos y petirrojos. Y esto último no era malo, señalándose que ello estaba motivado principalmente porque éstas aves disfrutaban  en muchos países de políticas protectoras eficaces, pero ello no atenuaba, en absoluto, que el descenso de las aves comunes es preocupante, muy preocupante, pues son las que más se interrelacionan con el ser humano (distribuyen semillas, controlan plagas sin «basura química, hacen que nuestros campos tengan vida, se mueven y viven  muchas de ellas en nuestros pueblos y ciudades, etc,).   Y en España y en lo que nos toca a nosotros, pues cabe destacar que  en 1990, había más de 100.000 sisones comunes y en 2018 su población se estimó que había  disminuido un 50%. Y como causas principales del desastre, poco divulgado, se señala a:

  • Reducción y modificación de los hábitats
  • Productos químicos venenosos
  • Contaminación atmosférica
  • Cambio climático

Ah!! y debemos destacar nosotros que, afortunadamente, en estos tiempos un poco oscuros para la imagen de los cazadores, no nos cuelgan el San Benito de tener alguna responsabilidad.  ¡¡Aleluya!!

Así que  por todo lo dicho y aprovechando que el Pisuerga pasa por …, nos permitimos una apostilla, pues ni en Alemania ni en el Reino Unido, se dice algo sobre la PERDIZ ROJA aunque si se habla de sus primas lejanas, las perdices grises a las que tampoco les va muy bien en la «cosa» esa de sobrevivir. Y aquí, por nuestras tierras, donde las patirrojas eran bastante abundantes, la situación de una de nuestras principales aves pues es de echarse a llorar y ello no parece importar a nadie: a muchos cazadores les trae sin cuidado el tema mientras tengan perdices de granja para dar sus escopetazos; a políticos de toda laya y condición que mientras no vean la posibilidad de generar euros para su bolsillo no moverán ni una ley ni un decreto ni una orden que proteja a las patirrojas, al menos, como han hecho con el lince; ni a empresas con mano abierta en demasía para la basura química que se lanza sobre nuestros campos y así nadie se extraña que una ex-ministra (Sra. Tejerina) de medio ambiente (en minúscula) desocupe el sillón y use la puerta giratoria que la  ha llevado a ser un alto cargo de una las principales fabricantes de productos químicos para el campo; grupos ecologistas entre los que destacan aquellos que reciben subvenciones públicas y que se sirven de ello para atacar, y mucho, a los colectivos de caza, pesca y toros pero se abstienen, brillando por su ausencia, en exigir políticas razonables para la ganadería y agricultura que apoyen al campo de modo racional, así que estamos por ver que propongan y pidan medidas adecuadas, entre ellas y por ejemplo alguna que contribuya a paliar el despoblamiento de nuestras zonas rurales que no tiene fin, y no hay que olvidar a los medios (TV, Prensa escrita o digital, radios,..) con una política mayoritariamente anti-caza pues las barbaridades deben vender y así, por ejemplo, Telemadrid, decía, acabada la temporada de caza, que  los cazadores abandonan 50.000 galgos. Noticias como éstas, día sí y día también, no dejan de publicarse y los cazadores no les trasladamos directamente nuestras quejas o aclaraciones pues deben estimar que somos cuatro «mindundis» medio analfabetos que no les generamos lectores y/o oyentes para su publicidad.

Con nuestros mejores deseos en éste tiempo incierto

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                                                                                                                    Fecha:2020/03/23

Anillas de Plata (Parte I)

Por José Miguel Algarra Perales

Socio núm.: 133

Cuando todos los cazadores soñamos con la nueva temporada de caza y sobre todo en cómo vamos a encontrar a la más anhelada y deseada, La Perdiz Roja. Especie que, a día de hoy, casi con toda seguridad en las zonas donde más se la caza y más rendimiento económico produce como es en Castilla la Mancha y Comunidades limítrofes, ha perdido ese signo de bravura y pureza, son datos estos facilitados por estudios sobre la especie. Esto es debido a la gran cantidad de perdiz de granja que se introducido en el campo con un nivel sanitario y de pureza más que insuficiente perjudicando en gran medida a la auténtica perdiz roja española, ya que un número importante de granjas optó por hibridar nuestra perdiz con la perdiz griega o chukar, perdices estas de mayor tamaño y con más rendimiento de puesta que la perdiz roja, y a su vez más productivas y más atractivas para el cazador aunque con mucha menos fortaleza, instinto y sobre todo la bravura que a las nuestras caracteriza. Todo esto va en relación de lo acontecido con el transcurso de los años y por experiencia propia en mi pueblo donde vivo y cazo desde niño. En los años 90, la entonces directiva de el coto, decidió hacer 3 sueltas de perdiz y faisanes para los socios en distintas zonas de el coto y así quitar presión a las perdices autóctonas que había en todas las zonas de el coto. En el año 95 se decidió repoblar y reforzar con perdiz de granja de reconocido prestigio en aquellos años, como era perdices Altube.

Siguiendo las pautas e indicaciones del técnico asesor de la granja, se dispusieron comederos y bebederos para después soltar y aclimatar a las perdices en ellos; hasta aquí todo pintaba bien pero los años me demostraron que fue un error inconsciente pero brutal, la directiva de aquellos años, a excepción mía, era de avanzada de edad y los comederos y bebederos se colocaron en zonas demasiado accesibles al que tal vez es el peor enemigo de la perdiz, El Hombre, ya que se empezaron a visitar los comederos para ver a las perdices, y con el problema de al ser molestadas en las primeras horas de libertad se iban de la zona, y por consiguiente mermar su garantía de supervivencia. Aun así, sobrevivió más perdiz de la esperada, y con la fortuna de que además de que fue una buena primavera la perdiz era auténtica reproductora y criaron en buena medida, hasta aquí todo bien, mejor de lo esperado, pero llegó otra vez el hombre cogiendo perdigones en sus primeros días, ya que estaban demasiado a la vista de todos. Pero el mayor problema de estas buena iniciativa, pero mala ejecución, fue en los 4 años siguientes ya que está perdiz desplazó de sus querencias y su terreno a la autóctona que teníamos, bajándolas de las zonas altas a las más bajas de la montaña, acomodándose a vivir entre Naranjos y zonas donde no se las puede cazar, ya que machos dominantes atrajeron a hembras autóctonas o hembras arrastraron a machos hacia esas zonas, además de ver como se abrasaban las perdices con los cassettes atraídas por el hombre e incluso matándose en los comederos, triste pero real; a todo esto, se unió una estafa de una granja que vendió perdices híbridas (que se demostró años más tarde) y perjudicó la reproducción, ya que al no ser de garantía genética ni de edad reproductora, estas criaban poco, tarde y mal. Un cambio de directiva fue la puntilla de tan maravillosa especie. Los socios se habían acostumbrado a tener las perdices fáciles, cerca de donde se aparcaba y así mataban más, ya que no era cazar, entonces decidieron tirar por la calle de en medio, soltar todos los viernes de la temporada 150 perdices en 15 zonas distintas de el coto, para que la gente disfrutase de matar y así ha sido durante 13 años.

Ahora parece que todo puede cambiar hay una directiva Joven, trabajadora y con argumento, más el que para mi punto de vista es el más importante, CAZADORA. Se está labrando zonas antiguas, poniendo comederos, bebederos, repoblando el conejo como se debe hacer en cabos, majanos y predregales y a día de hoy se han soltado 250 perdices reproductoras de granjas con garantías de gran pureza (un 99% de pureza en perdiz roja certificada), y sobre todo se han colocado esos comederos y bebederos en zonas apartadas de caminos, naranjos y zonas transitadas por el hombre, las alimañas naturales son las que son, pero al hombre no hay que ponérselo fácil y menos para perjudicarlas. Se soltaron al amanecer en las zonas preparadas con comida y agua, se les abrió las cajas, por un lateral, para que ellas saliesen por su natural y no volando para que estuviesen por el entorno y juntas el máximo tiempo posible, ya que las hace más fuertes y menos vulnerables, se las reclamo durante 3 días para que estuviesen asiduas a la zona y también empleamos trucos disuasorios de alimañas naturales (zorro y jabalí) para que en esas 48-72 horas estuviesen lo más tranquilas posibles, a día de hoy 3 de Marzo de 2020 podemos decir que en los 25 sitios donde se las dio libertad en el 80 % de ellas permanecen en el entorno, y ahora si o si les ayudaremos, pero dependen de ellas; la ilusión es máxima!!!!!. Se soltaron en cajas de 10 individuos y un porcentaje de 6 hembras y 4 machos por caja y anilladas por anillas plateadas, por eso el título del artículo.

Esperemos que el próximo 12 de octubre, cuando se desvede la caza, vuelva la ilusión de cazar perdices como era hace 20 años y que este proyecto las lleve a ser Las Reinas del Campo. !!!!!“La caza es sentirla y vivirla como lo que es, CAZA”!!!!!

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                                                                                                                    Fecha:2020/02/23

CODORNICES Y TORTOLAS    VIAJERAS———–

Por Pilar Jalón y Mariano Fuentes. Socios núm. 145

Solemos escribir de temas de caza, ahora acabamos de publicar un libro, «Con los perdigueros….»y participando en un portal de caza hemos leído comentarios sobre Marruecos, señalando a nuestros vecinos del Sur como culpable de la disminución de las codornices y tórtolas en España y habiendo  bajado a cazar mucho a Marruecos podemos decir que allí lo único importante en lo que hace referencia a la trashumancia allí de codornices y tórtolas es que en los últimos treinta años han aumentado enormemente las zonas de regadío y ello ha hecho que codornices y tórtolas se queden allí, sin necesidad de subir a nuestras tierras. Así que leídos , como decíamos, algunos comentarios sobre codornices y tórtolas viajeras hemos estimado señalar que en más de una ocasión se escribe con sentimientos más que con razonamientos y por nuestra parte nos  gustan más cosas racionales que las otras. Y tratándose de codornices es frecuente caer en errores pues desgraciadamente, y pese a lo que más de uno cree, desconocemos demasiado sobre esta pequeña ave. Por ello nos permitimos exponer algo sobre ella por si es de utilidad. La codorniz es como todos sabemos un ave, al igual que otras, trashumante y a nosotros una de las cosas que de ella nos sorprende es el que cuando nuestro perdiguero la levanta en un rastrojo o en una cacera no da, normalmente, un vuelo más allá de doscientos a cuatrocientos metros y luego, en cambio, es capaz de recorrer en su trashumancia miles de kilómetros. Así que, allá por Septiembre, marchan la mayor parte de ellas de las tierras europeas, aunque alguna que otra se queda aquí, continuando con su periplo sin fin. Bajan hacia el Sur, en nuestro caso a Marruecos, cruzando el Estrecho, donde se encuentran con las codornices sedentarias, o criollas, que no se mueven de los cultivos marroquíes pero aquí su estancia es corta, muy corta, pues antes de que finalice Octubre lo normal es que su periplo haya seguido hacia el Sur, cruzando el desierto de las arenas, el Sahara, donde solo abunda eso: la arena, y siguen «bajando» por las tierras predesérticas del Sahel hasta llegar a las tierras subsaharianas: Senegal, Mauritania, Mali, Burkina Fasso, Argelia (Sur), Níger, Nigeria, Chad, Sudan. El desierto y el Sahel se extienden desde el Atlántico al mar Rojo y tiene una anchura de más o menos 600 Kms. que tienen que volar las codornices, las mismas que cuándo, en el verano, las levantamos vuelan poco más doscientos metros y  llegadas a los países subsaharianos permanecen, desconociendo si se mueven entre ellos, hasta Enero y Febrero en que hacen su viaje de retorno a Europa. Y en lo que hace referencia a las que nos van a llegar, cruzan Marruecos, quedándose allí parte de ellas con las sedentarias, las criollas, y las demás llegan a nuestro país desde primero de Marzo hasta Junio. Y llegado Septiembre vuelta a empezar.

EN AGOSTO POR TIERRAS DE SIGÜENZA

Así que en Marruecos no se cazan durante 5 meses ni mucho menos, se cazan en Octubre, en días limitados de la semana, y el resto del tiempo se cazarán sedentarias o criollas, más o menos como nosotros cazábamos, hace unos años, con nuestros perdigueros, la Tosca y la Nely, en los regadíos de Badajoz y donde no sabemos si ahora siguen con ésta caza de la codorniz sedentaria. Y es frecuente, demasiado, que quizás en vez de hablar entre nosotros de lo malo que es nuestro vecino del Sur, el del turbante, quizás convendría hablar del desastre que están provocando las fumigaciones con mierda química venenosa en los países subsaharianos: Senegal; Mali,…Allí mueren miles de aves y no solo las tórtolas y codornices que deberían subir a nuestras tierras. Es un desastre ecológico pues si aquí, en España, ya sabemos que está pasando con la química ya puede uno imaginarse lo de allí abajo, donde el control es casi inexistente. Por no importar no importan ni los humanos. Así que si no tenemos aquí bastante con el cambio climático, transformación de los cultivos, presión exagerada de caza, mierda química local,.. nos llegan las consecuencias de actos provocados por industrias que se preocupan poco de las consecuencias de sus productos salvo los eurillos que ello provoca. Esto sí debería causarnos algo o mucho de preocupación y no centrarnos solo en el vecino, como culpable de nuestros males, por lo que no vendría mal hacer cada cual lo que pueda para paliarlo y los cazadores, colectivamente e individualmente, sería aconsejable el que nos oyeran sobre ello pues, al fin y al cabo, nosotros y los grupos ecologistas sensatos quizás seamos los únicos verdaderamente interesados en una naturaleza mejor. No menciono a los animalistas pues no espero ni confío nada de talibanes ideológicos sin mesura alguna.

EN OCTUBRE EN LOS REGADIOS DE MARRUECOS

Bueno, se nos ha ido el rollo un poco y pedimos disculpas si ello ha molestado a alguien. Así que para acabar mejor y dedicado especialmente a los «tórtoleros» contamos una cosa que vimos en TV. y que algún otro posiblemente ya lo habrá visto: Dándole al mando fuimos  sorprendidos con la imagen de un oasis en el Sahara, sin población humana, en medio de las arenas, con mucha agua por lo que parecía un lugar idóneo para que las tórtolas hicieran un alto en su camino, bebieran y continuaran su periplo pero parecía que había un problema y era que el agua era salada, no bebible, por lo que la parada de las tórtolas , en principio, no parecía útil pero, sorpresa, allí había posadas millones y millones y millones de moscas que todo lo cubrían. Moscas que eran comidas por las tórtolas y así se hidrataban ya que las moscas bebiendo el agua salada filtraban la sal y se convertían en un reservorio de agua potable para las tórtolas, que además se alimentaban. Muy interesante el reportaje y lamentamos  no poder dar el dato para localizarlo si hay alguien interesado, aunque pienso que quizás algún lector pueda hacerlo»».